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Voz experta: Las primeras novelistas costarricenses

M.Sc. Iván Molina Jiménez

Voz experta: Las primeras novelistas costarricenses

Diez mujeres destacan como escritoras de novelas en la primera parte del siglo XX, a pesar de las desventajas que experimentaban en relación con los autores masculinos

13 de diciembre de 2022

La fiebre por la lectura de novelas, que en otras partes del mundo occidental fue un fenómeno de finales del siglo XVIII, se manifestó en Costa Rica después de la independencia (1821). Los principales consumidores de este género literario fueron los jóvenes –incluidas las mujeres– pertenecientes a familias acomodadas urbanas.

Según los anuncios periodísticos, los catálogos de las librerías y los inventarios sucesorios, las novelas leídas eran predominantemente europeas –sobre todo francesas–, con una preferencia por las publicadas de 1800 en adelante.

Aunque algunas de esas novelas empezaron a ser serializadas por los periódicos josefinos desde 1846, fue necesario esperar a 1869 para que en Costa Rica se publicara la primera novela en forma de libro. En este año, por iniciativa del español Alejandro Cardona Llorens, la tipografía estatal imprimió Danaë de Bernard-Adolphe Granier de Cassagnac, originalmente dada a conocer en Francia en 1840.

Poco después, esa misma tipografía produjo la primera novela original publicada en Costa Rica: Emelina. Escrita por el médico, masón y emigrado político cubano, Luis Martín de Castro, circuló en 1873.

Nacionalización

El giro hacia la nacionalización de la novela ocurrió solo en la década de 1880, en el contexto de la invención de la nación, que tuvo por eje –según las investigaciones de Steven Palmer– la recuperación de la guerra de 1856-1857 contra los filibusteros liderados por William Walker y la conversión de Juan Santamaría en héroe nacional.

Juan Durán Luzio indica que, en 1888, el abogado Manuel Argüello Mora, sobrino del expresidente Juan Rafael Mora Porras, publicó por entregas en Costa Rica Ilustrada, la novela “Risas y llanto. Escenas de la vida en Costa Rica”. Dicha revista la reimprimió de nuevo en 1890 y en 1899 circuló la versión definitiva en forma de libro, pero con un título diferente: Misterio.

De esta forma, casi setenta años después de la independencia, se publicó la primera novela costarricense. Su autor, nacido en 1834, fue uno de esos jóvenes que creció durante la fiebre inicial por la lectura de novelas.

Publicado originalmente en

Producción

Entre 1890 y 1949, se ubica un primer ciclo de producción novelística en el país, que supuso la publicación de 118 novelas para un promedio de casi dos obras por año; sin embargo, cuando los datos se consideran decenalmente, se observa una tendencia inicial al crecimiento.

Si en la década de 1890 se publicaron 6 novelas, esa cifra ascendió a 18 en la de 1900, a 22 en la de 1910 y a 30 en la de 1920. En la de 1930 –en el contexto de la Gran Depresión–, ese total se redujo a 18 títulos y se elevó a 24 en la de 1940.

De esas 118 novelas, 19 fueron escritas por extranjeros radicados temporal o permanentemente en el país. Además, 22 obras, elaboradas por costarricenses, circularon por vez primera en el exterior, sobre todo en Argentina, España y México.

Por último, de esas 118 novelas, 24 fueron publicadas originalmente en revistas o periódicos y 94 como libros. De estos últimos, 14 tenían 49 páginas o menos, 16 de 50 a 99 páginas, 27 de 100 a 199 páginas y 33 más de 200 páginas (en cuatro casos no se pudo determinar la extensión).

Mercado

El bajo promedio anual de novelas, el considerable porcentaje de las que circularon en periódicos y revistas y la alta proporción de las que tenían menos de cien páginas son indicadores de una cultura de la publicación dominada por las imprentas.

Dado que a los autores les correspondía financiar sus obras o buscar los recursos para hacerlo, poco sorprende que algunos las publicaran en revistas y periódicos o redujeran su extensión para minimizar los costos del tiraje.

Pese a que desde la década de 1900 hubo esfuerzos por establecer editoriales en el sector privado, tales iniciativas fueron efímeras. A tal fracaso contribuyó la pequeñez del mercado cultural: en 1949, la población apenas ascendía a 859.908 habitantes (según Héctor Pérez Brignoli), la urbanización era limitada y las coberturas de la enseñanza secundaria (7,3 por ciento) y la universitaria (1,3 por ciento) eran muy reducidas.

La Universidad de Costa Rica fundó en 1946 la primera casa editora estatal. Aunque esta fue la primera editorial pública que hubo en América Central –se adelantó a la creada en el Ministerio de Educación Pública de Guatemala en 1948–, concentró su quehacer en publicar estudios académicos, no obras literarias.

"La fiebre por la lectura de novelas, que en otras partes del mundo occidental fue un fenómeno de finales del siglo XVIII, se manifestó en Costa Rica después de la independencia (1821). Los principales consumidores de este género literario fueron los jóvenes –incluidas las mujeres– pertenecientes a familias acomodadas urbanas."

Género

De las 118 novelas aquí analizadas, 101 fueron escritas por 54 hombres y 17 por 10 mujeres, para un promedio por persona de 1,9 obras en el caso de los primeros y de 1,7 en lo que respecta a las segundas. Si en términos de producción la ventaja masculina fue muy amplia, en productividad fue mínima.

Tal diferencia se explica por dos razones. Por un lado, aunque desde inicios del siglo XX el acceso de hombres y mujeres a la enseñanza secundaria tendió a equipararse, no ocurrió lo mismo con la educación universitaria, donde estas últimas estaban en franca desventaja.

Por otro, las mujeres disponían de menos posibilidades de reunir los recursos necesarios para costear la publicación de sus novelas o de conseguir que otras personas o entidades financiaran la impresión.

Se pueden distinguir tres períodos en la producción de novelas femeninas publicadas en el país: de 1904 a 1929 se publicaron 12 obras, 9 escritas por extranjeras y 3 por nacionales; de 1930 a 1940 no circuló ninguna; y de 1941 a 1949 se imprimieron 5 títulos, todos escritos por costarricenses.

No se incluye en este cálculo a Yolanda Oreamuno Unger, cuya obra, La ruta de su evasión, circuló en Guatemala en 1950 (la primera novela femenina con un enfoque predominante de género y en ser publicada fuera de Costa Rica).

Al considerar el caso de Costa Rica en el contexto de América Central, se observan tres variantes en relación con lo que fue la publicación de las primeras novelas femeninas: una etapa temprana en Honduras (1895) y Costa Rica (1904), una tardía en El Salvador (1926), Nicaragua (1935) y Guatemala (1938), y una más cercana al presente en Panamá (1953) y Belice (1982).

Extranjeras

La primera novela femenina publicada en Costa Rica fue “La pastora de los ángeles”. Escrita por la española Caridad Salazar Fernández, circuló en el periódico alajuelense El Poás en 1904.

Salazar, quien llegó a vivir a Costa Rica a los tres años según Benedicto Víquez Guzmán, fue la novelista más prolífica del período anterior a 1950, pues publicó, además, La cruz de Caravaca (1924), El legado (1925), Flor de café (1926) y Un Robinson tico (1927).

En 1907, se publicó una segunda novela femenina y la primera en forma de libro: Almas de pasión, de la puertorriqueña Julieta Puente. Casada con el diplomático británico Charles McGrigor, Puente publicó una segunda novela en el país, Voluntad y redención, en 1929.

Dos extranjeras más produjeron novelas en Costa Rica, la española Juana Fernández Ferraz y la alemana Anny Fait. La primera, madre de Caridad Salazar y hermana de los intelectuales Víctor, Juan y Valeriano Fernández Ferraz que tanto influyeron en la educación costarricense a finales del siglo XIX, dio a conocer El espíritu del ríoen 1912. A su vez, la segunda publicó, en 1927, En el valle.

Costarricenses

La novela femenina costarricense comenzó a nacionalizarse en 1908, cuando María Fernández Le Capellain –hija del abogado y político Mauro Fernández Acuña– publicó en la revista teosófica Virya la novela Zulai y allí mismo circuló Yontá en 1909. Definidas como de “costumbres indias”, ambas obras fueron impresas como libro en este último año y tuvieron una tercera edición en 1919.

Pese a que fueron las novelas femeninas con más ediciones antes de 1950, su impacto literario fue muy limitado, a lo que contribuyó que Fernández fuera la esposa del dictador Federico Tinoco Granados, con quien partió al exilio precisamente en 1919.

Aparte de Fernández, la única otra escritora costarricense que incursionó en el género novelístico antes de 1920 fue Carmen Lyra. En 1918, publicó la más importante novela femenina de la primera mitad del siglo XX: En una silla de ruedas.

Fue solo en la década de 1940 que se reinició la publicación de novelas femeninas escritas por costarricenses: Victoria Garrón Orozco publicó Castelldefels (1941), Rosalía Muñoz Picado, Alma (1942) y Sacrilegio (1944); Edelmira González Herrera, Alma llanera (1946); y María del Socorro González Quesada –hija del escritor y diplomático Manuel González Zeledón–, Aparta de tus ojos (1947).

De todas estas mujeres, solo Carmen Lyra no procedía de familias acomodadas y carecía de vínculos con círculos de intelectuales y políticos; además, fue la única que se integró al Partido Comunista en 1931.

* La presente publicación es producto del proyecto “La publicación de novelas en Costa Rica en la larga duración (1869-2021)”, financiado por la Vicerrectoría de Investigación y realizado en el Centro de Investigación en Identidad y Cultura Latinoamericanas de la Universidad de Costa Rica.


Iván Molina Jiménez
Docente de la Escuela de Historia e investigador del Centro de Investigación en Identidad y Cultura Latinoamericanas (Ciicla)
ivan.molina@ucr.ac.cr

Voz experta: Estrategias coloniales, la vida de dos conquistadores de Costa Rica

Dr. Eduardo Madrigal Muñoz

Voz experta: Estrategias coloniales, la vida de dos conquistadores de Costa Rica

Los conquistadores y sus descendientes utilizaron todos los medios materiales y simbólicos que tuvieron a su alcance para lograr el éxito y la consolidación social

4 de enero de 2023

Las estrategias de vida de los actores sociales particulares muestran el proceso de formación de una colonia, el cual también puede ser explicado a partir de los movimientos vitales y lazos sociales de los individuos que la fundaron y la habitaron. Esto es posible verlo con gran claridad a través de las vidas de los conquistadores que arribaron a Costa Rica en el siglo XVI y de sus descendientes. De ello son particularmente reveladoras las vidas de Juan Solano y Francisco Ramiro Corajo.

El primero de estos personajes, Juan Solano, nació en Trujillo, Extremadura, entre 1538 y 1540 y llegó a Costa Rica como uno de los hombres de confianza del adelantado Juan de Cavallón, hacia 1561. Rápidamente fue nombrado en puestos políticos como, por ejemplo, regidor de Garcimuñoz y alcalde ordinario de Cartago. Luego ocupó otros puestos bajo el mando de distintos adelantados (capitanes) de conquista y gobernadores coloniales. Esto significa que sus superiores le reconocieron desde un principio un estatuto social del que otros conquistadores no gozaban, lo que indica que puede haber sido un individuo proveniente de la baja nobleza española. Falleció en Cartago en 1613 o 1615.

Como medios de riqueza, se le conoce únicamente haber sido encomendero de Puririce y Garavito. Luego se menciona que era también encomendero de Barva, en 1599. Esto es fundamental porque la encomienda (reparto de indígenas conquistados que debían trabajar para pagar tributo a cada conquistador) era fundamental en la época como medio de riqueza, pero también como objeto de prestigio social, pues concedía a sus beneficiarios el título noble de “don” y la posibilidad de ser “señores de vasallos.” Esto hizo que los conquistadores despreciaran otros medios de riqueza como la agricultura y el comercio, quizá considerados indignos de ellos. Esto demuestra la importancia de lo simbólico para el grupo inicial de conquistadores

Publicado originalmente en

Aparte de lo anterior, Juan Solano también tuvo puestos en la Real Hacienda, lo que indica que debe haber tenido cierta educación, para poder desempeñarlos. Así pues, es visible que aprovechó muy bien la oportunidad de ascenso social que le brindó la conquista y supo capitalizar sus otras capacidades –como su nobleza y educación- para escalar posiciones en la política y la sociedad mediante el servicio al rey. Con ello fue un componente esencial que contribuyó a construir a Costa Rica como una colonia, después de la conquista.

Además, Solano también aprovechó la posibilidad de establecer lazos sociales, siempre con los mismos fines de escalar posiciones, pero también con miras a reproducirse en la larga duración. Se casó en Panamá, en 1576, con doña Mayor de Benavides y Grado, rica heredera originaria de Jerez de los Caballeros. Con ello obtuvo, sin duda alguna, grandes beneficios materiales y simbólicos.

Con esta dama, Solano procreó 9 hijos. Lo más destacable de ellos es que todas las mujeres se casaron con hombres de alta posición social, muchos de ellos venidos de fuera de la colonia, como fue el caso de Jorge de Alvarado (conectado con Pedro de Alvarado, conquistador de Guatemala), Francisco de Ocampo Golfín o Luis Cascante de Rojas (rico finquero de la región de Escazú). De estas uniones nacieron los más poderosos linajes coloniales que habrían de regir desde entonces la vida de la colonia. Esto muestra la importancia de las líneas femeninas como transmisoras del poder y la riqueza en esta época, elemento que era estratégicamente aprovechado por quienes buscaban casarse con ellas y que contribuyó a configurar la elite gobernante de la provincia.

"Es posible ver que los conquistadores y sus descendientes utilizaron todos los medios materiales y simbólicos que tuvieron a su alcance para lograr el éxito y la consolidación social, aún si en algunos casos estas estrategias resultaron fracasadas. Contribuyeron con ello no solo a la creación, sino también a la transformación de las estructuras políticas, sociales y económicas de la Costa Rica de su época."

Los varones de la familia, por su parte, se dedicaron a diversas actividades productivas, como el comercio exterior, que se volvió la fuente privilegiada de enriquecimiento a partir de la segunda década del siglo XVII en Costa Rica. También tuvieron importantes posiciones en la política, principalmente a través de puestos de cabildo y uno de ellos en la iglesia. Esto muestra claramente que, a partir de esta generación, se produjo un cambio de estrategia entre los descendientes de los conquistadores, que se inclinaron más por el comercio exterior. Con esta nueva estrategia dieron un claro giro a toda la economía de la provincia.

Empero, en varios casos, los hijos de Solano murieron sin dejar descendencia, aunque sí se casaron con herederas poderosas, o tuvieron solo hijos naturales, que terminaron por fallecer sin descendencia también. Ello produjo que su apellido desapareciera en las generaciones siguientes, aunque los hijos naturales siguieron detentando posiciones importantes en la riqueza y el poder.

El otro conquistador, Francisco Ramiro Corajo, llegó a Costa Rica con Perafán de Rivera en 1568 y aportó armas y soldados a su costa a la conquista. Esto indica que era un individuo con recursos económicos y probablemente de la nobleza. En vista de ello también fue premiado con encomiendas. También tuvo un intenso involucramiento en la política, como regidor y en otros puestos, y tampoco tuvo otras actividades económicas aparte de la encomienda, de la cual aparentemente vivía.

Se casó con doña Francisca de Zúñiga y con ella procreó tres hijos, dos de ellos varones y una mujer. El menor de los varones nunca se casó, pero el mayor y la mujer lo hicieron con dos miembros de una poderosa familia de tesoreros de la Real Hacienda de Nicaragua. El primogénito, García Ramiro, tuvo un gran involucramiento en puestos políticos e incluso movilizó contactos con familiares suyos en España para conseguírselos. También tuvo poderosas conexiones económicas, pues entabló numerosos negocios comerciales en Panamá. Esto indica el poder y alcance de sus relaciones sociales, pues manejó conexiones a escala del imperio y también fue responsable del redireccionamiento de la economía de Costa Rica de la encomienda hacia el comercio exterior en este tiempo.

Sus hijos fueron personajes políticamente involucrados y movilizaron importantes capitales asociados principalmente al comercio de exportación y a la ganadería en el Pacífico Central, negocio que también estaba teniendo un gran desarrollo en su tiempo.

Sin embargo, como en el caso anterior, solo sus hijas lograron entablar conexiones familiares redituables y procrear linajes consistentes, mientras que los varones fracasaron en este cometido pues no se volvieron a involucrar en el poder político ni económico y, finalmente, dos de ellos emigraron de la provincia sin dejar mayores huellas en ella.

Así, es posible ver que los conquistadores y sus descendientes utilizaron todos los medios materiales y simbólicos que tuvieron a su alcance para lograr el éxito y la consolidación social, aún si en algunos casos estas estrategias resultaron fracasadas. Contribuyeron con ello no solo a la creación, sino también a la transformación de las estructuras políticas, sociales y económicas de la Costa Rica de su época.


Eduardo Madrigal Muñoz
Docente de la Escuela de Historia e investigador del Centro de Investigación en Identidad y Cultura Latinoamericanas (Ciicla)
eduardo.madrigal@ucr.ac.cr

Presentación Informe del Estado de la Nación 2022


Presentación del Informe Estado de la Nación 2022

 

Universidad de Costa Rica

Facultad de Ciencias Sociales

Escuela de Historia

 

y la 

Cátedra de Historia de las Instituciones de Costa Rica

 

Invitan a la conferencia

 

“Presentación del Informe Estado de la Nación 2022”

Panelistas:

M.Sc. Leonardo Merino Trejos, Programa del Estado de la Nación.

Dr. Ronny Viales Hurtado, Escuela de Historia, Universidad de Costa Rica

Moderadora:

M.Sc. Gabriela Villalobos Madrigal, Universidad de Costa Rica.

Fecha: Miércoles 23 de noviembre de 2022.

Hora: 5:00 p. m.

Lugar: Auditorio Alberto Brenes Córdoba, Facultad de Derecho, Universidad de Costa Rica.


Más sobre nuestra Agenda

Conferencia sobre autonomía universitaria


Conferencia sobre autonomía universitaria

 

Universidad de Costa Rica

Facultad de Ciencias Sociales

Escuela de Historia

 

y la 

Cátedra de Historia de las Instituciones de Costa Rica

 

Invitan a la conferencia

 

“Autonomía, universidad y sociedad”

Panelistas:

Lic. Vladimir De la Cruz de Lemos.

Dr. Manrique Jiménez Meza.

Licda. Rosibel Solís Segura

Dr. José Ángel Vargas Vargas

Moderador:

Dr. Francisco Rojas Sandoval.

Fecha: Lunes 21 de noviembre de 2022.

Hora: 5:00 p. m.

Lugar: Auditorio Alberto Brenes Córdoba, Facultad de Derecho, Universidad de Costa Rica.

 

 


Más sobre nuestra Agenda

Conferencia Ley Ocho Horas


Conferencia sobre la ley de ocho horas

 

Universidad de Costa Rica

Facultad de Ciencias Sociales

Escuela de Historia

 

y la 

Cátedra de Historia de las Instituciones de Costa Rica

 

Invitan a la conferencia

 

“Ley de ocho horas, movimientos sociales y legislación laboral (1918-2022)”

Panelistas:

Dra. Sonia Angulo Brenes.

Lic. Vladimir De la Cruz de Lemos.

Sr. Manuel Hernández Venegas.

Dr. Francisco Rojas Sandoval.

Moderador:

Dr. José Ángel Vargas Vargas

Fecha: Miércoles 16 de noviembre de 2022.

Hora: 5:00 p. m.

Lugar: Auditorio Alberto Brenes Córdoba, Facultad de Derecho, Universidad de Costa Rica


Más sobre nuestra Agenda

Docente de la Escuela de Historia obtiene premio por tesis doctoral


Docente de la Escuela de Historia obtiene premio a la investigación

La Escuela de Historia se complace en comunicar que la Dra. Sofía Vindas Solano, profesora de nuestra unidad académica, obtuvo el premio a la Mejor Tesis de Doctorado en Historia Panamericana por su investigación:

“Hacer exportable a Centroamérica: activación de circuitos artísticos internacionales y su impacto en la consolidación de los museos de arte moderno y sus colecciones en Guatemala y Costa Rica, 1950-1996.”

Este premio fue otorgado por el Instituto Panamericano de Geografía e Historia, organismo especializado de la Organización de Estados Americanos por medio de su Comisión de Historia.

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Resumen de la tesis: “Hacer exportable a Centroamérica”, analiza la movilización de ciertos/as artistas centroamericanos/as, quienes formaron parte de una compleja y amplia red, de espacios culturales locales e internacionales dedicados a la promoción del arte moderno latinoamericano, en la segunda mitad del siglo XX. Mediante su participación transregional en estos circuitos artísticos, estos/as artistas lograron insertar su trabajo en las capitales internacionales del arte, tales como Nueva York, Brasil, París, entre otras. Para mapear esta actividad, la investigación compara los casos de Costa Rica y Guatemala, analizando el trabajo paralelo y en ocasiones colaborativo, que desarrollaron por un lado, las Direcciones Generales de estos países y por el otro, el Departamento de Artes Visuales de la OEA liderado por el crítico de arte cubano José Gómez Sicre, en el contexto de la Guerra Fría. Algunos vestigios de esta intensa movilización se pueden encontrar en las colecciones de arte de museos locales en Centroamérica y fuera de la región. Por esta razón, el estudio aborda de qué manera los/as artistas negociaron, adaptaron y construyeron complejas nociones propias de identidad por medio de su trabajo artístico, mediante una aproximación al estudio de las colecciones de 3 museos. En ellas se evidencia una compleja propuesta estética, basada en nociones yuxtapuestas de cosmopolitismo y periferia.

Tesis disponible en línea.


Más información sobre la Escuela

Nota luctuosa Felicia Camacho Rojas


Nota luctuosa de la profesora Felicia Camacho Rojas

 

Universidad de Costa Rica

Facultad de Ciencias Sociales

 

Escuela de Historia

Comunica el fallecimiento de la docente

 

Felicia Camacho Rojas

 

historiadora, exprofesora de esta unidad académica y querida compañera de quienes integramos esta Escuela.

 

De parte del personal docente, administrativo y estudiantil de nuestra unidad académica, enviamos nuestro saludo fraterno a su estimada familia y a sus amistades.

Martes 1º de noviembre de 2022.


Más información sobre la Escuela

Prematrícula interna para III Ciclo 2022 (Verano)


Prematrícula interna para cursos del III Ciclo 2022 (Verano)

La Escuela de Historia informa que en el tercer ciclo de 2022 (que se extenderá del 2 de enero al 4 de marzo), planea abrir los cursos que se indican al pie de esta comunicación.

Con el propósito de conocer las posibilidades reales de apertura de estos cursos (debido a que se requiere un mínimo de 15 estudiantes en cada uno de ellos), se realizará una prematrícula interna en cada curso. Las personas interesadas deben enviar al correo historia@ucr.ac.cr -desde sus correos institucionales (ucr.ac.cr)-, la respectiva solicitud indicando el nombre del curso, la sigla, el nombre completo de quien hace la solicitud, número de carné y la carrera de empadronamiento.

Este trámite también puede hacerse personalmente en las oficinas de la Escuela de Historia, en el 4 piso de la Facultad de Ciencias Sociales.

El plazo para esta prematrícula interna vence el viernes 11 de noviembre a las 5 pm.

La matrícula de los cursos que se oferten, deberá cumplir con los procesos regulares de matrícula que se realizarán a partir del 6 de diciembre de 2022 con la prematrícula regular, puesto que, como se indicó, este proceso de prematrícula interna es tan solo para conocer las necesidades y posibilidades reales de abrir los cursos.

Sigla

Nombre del curso

Horario

Modalidad

HA-0129

Seminario de Historia y Cultura Popular

L, J : 17, 18, 19

PRESENCIAL

HA-0111 / RP 3419

Historia de las mujeres en Costa Rica (Siglos XIX-XXI)

K, J : 17, 18, 19

PRESENCIAL

HA-4008

Historia Contemporánea de América Latina

K, V : 9, 10, 11, 12

PRESENCIAL

HA-1001

Historia de las Instituciones de CR (Grupo 01)

L, J : 17, 18, 19, 20

PRESENCIAL

HA-1001

Historia de las Instituciones de CR (Grupo 02)

K, V : 9, 10, 11, 12

PRESENCIAL

HA-1008

Historia del Caribe

L, J : 17, 18, 19

PRESENCIAL

HA-1420 / RP 3407

Historia General de África              

K, J : 17, 18, 19

PRESENCIAL

HA-1003

Seminario de Temas Contemporáneo:  “Cristiandad, populismo y revolución en América Latina. 1930-2022.” *

K, J : 17, 18, 19

VIRTUAL 100%

* Curso internacional organizado por el Centro de Investigación Históricas de América Central.


Más información sobre la Escuela

Celebración del Día de Muertos – Facultad de Ciencias Sociales


La Escuela de Historia se une a la celebración del Día de Muertos

LA FACULTAD DE CIENCIAS SOCIALES

 

en colaboración con

 

la Rectoría, la Escuela de Ciencias de la Comunicación Colectiva, la Escuela de Historia, la Escuela de Artes Musicales y la Escuela de Artes Dramáticas y

 

EL INSTITUTO CULTURAL MEXICANO

 

INVITAN A LA CELEBRACIÓN DEL DIA DE LOS MUERTOS

EN LA FACULTA DE CIENCIAS SOCIALES, U.C.R.

 

LUNES 31 DE OCTUBRE, 5 P.M.

INAUGURACIÓN DEL ALTAR DE MUERTOS*

Entrada principal del edificio

*Se invita a estudiantes y personas funcionarias, traer duplicados de fotografías de familiares fallecidos (formato 10 x 15 cm o menos).

 

JUEVES 3 DE NOVIEMBRE, 5 P.M.

CONFERENCIA: “La festividad del Día de los Muertos en México. Origen y actualidad”

Dr. Javier Villaseñor Alonso

Sala de la Biblioteca Eugenio Fonseca Tortós.

 


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En defensa de la autonomía universitaria


En defensa de la autonomía universitaria

Por: Yamileth González García

Fecha: 12 de octubre del 2022.

 

Hoy, como en pocos momentos de nuestra historia, frente a los adversos y amenazantes vendavales autoritarios que corren en el país, las y los universitarios nos enfrentamos, otra vez, al reto de defender la autonomía y el financiamiento de las universidades públicas; una defensa de principios esenciales para el quehacer de las instituciones de educación superior, ya que se trata de los fundamentos que posibilitan un accionar libre de estas instituciones en beneficio de la sociedad costarricense sobre  principios que han estado por décadas consignados en la Constitución Política y que han sido reiterados por diversos fallos de la Sala Constitucional y que hoy, como otras veces, “algunos” pretenden ignorar.

Lo señaló con claridad el Voto 1313-93 de la Sala Constitucional: “(…) la universidad, como centro de pensamiento libre, debe y tiene que estar exenta de presiones o medidas de cualquier naturaleza que tiendan a impedirle cumplir, o atenten contra ese su gran cometido». La universidad debe ser independiente, como lo subrayó el jurista  Luis Baudrit Carrillo, 2011; tiene que estar libre de acciones que busquen debilitarla en el cumplimiento de su deber, o que pretendan quebrar su rol imprescindible en pro del bienestar nacional.

Y es que cuando los gobiernos autoritarios se sienten amenazados por el pensamiento crítico que se genera en las  universidades, lo primero que hacen es atacarlas, como parece que está sucediendo en este momento en el país. Todas y todos los universitarios y la comunidad nacional hemos visto la fuerte y orquestada agresión que han recibido las Universidades Públicas desde el momento mismo en que se intenta debilitarlas financieramente, con la reducción del Fondo Especial para la Educación Superior (FEES) y con afirmaciones falaces que lo único que evidencian es un total desconocimiento del quehacer y el aporte que estas instituciones le dan al país.

Hoy, el Poder Ejecutivo presenta una propuesta que contraviene ese principio fundamental de la educación superior pública, atentando y desconociendo torpemente ese fundamento constitucional. Así, pretenden desconocer la esencia de esa noción, que como lo indica el  voto citado de la Sala Constitucional “(…) la autonomía consagrada a las universidades en el  artículo 84) constitucional, ha sido clasificada como especial, completa, y por ella distinta de los entes descentralizados de nuestro ordenamiento jurídico regulados por los artículos 188 y 190 de la Carta Política, lo que significa que las Universidades del Estado, aún cuando pertenecen a este, están fuera de la dirección del Poder Ejecutivo y de su jerarquía y que cuentan con todas las facultades y poderes para llevar a cabo los fines constitucionalmente encomendados”.   Además, como lo escribió Iván Salas, 2010, exasesor de la rectoría y hoy Juez Contencioso Administrativo, la Asamblea Legislativa no puede legislar en relación con “(…) temas relacionados con la organización o autoestructuración universitaria, tales como sus propios planes, presupuestos, programas, estructura de su propio gobierno conforme a su normativa interna, sobre su potestad reglamentaria mediante la cual pueden repartir sus competencias dentro del ámbito interno y desconcentrarse en lo jurídicamente posible y lícito, regular el servicio que presten y decidir libremente sobre su personal”.

Es importante aclarar que cuando hablamos de autonomía y de su importancia para el trabajo de las universidades públicas, no se trata solo de un valor para estas instituciones,  sino de lo que significa, particularmente, para la sociedad costarricense, contar con universidades que trabajen en forma independiente y sin presiones de ninguna naturaleza por el bienestar de la nación y su desarrollo integral. Un significado, el de autonomía, que como señala Axel Didriksson, 2006, está ligado “a la construcción de un mundo mejor, a la idea de un proyecto cultural nacional”.

No puede la universidad trabajar sin autonomía, para cumplir su misión de hacerlo desde la libertad de pensamiento y acción, con la injerencia política de los Gobiernos de turno, sin que eso no signifique una disminución de los beneficios que recibe la sociedad.

Por ello, las universidades públicas tienen que demandar, al Poder Ejecutivo y al Legislativo y, a todo aquel que, de modo directo o indirecto, pretenda interferir en sus funciones, en su gobierno, en su organización y en su patrimonio, respeto por su quehacer.

Las universidades tienen muy claro, contrario a lo que tergiversan algunos interesados, que la autonomía, no es un cheque en blanco; por el contrario, están sometidas a todos los controles, valga la redundancia, de la Contraloría General de la República, de los mismos organismos de control internos y de toda la legislación pertinente y desde luego al juicio de la sociedad a la que se debe.

Siempre las universidades han cumplido con la rendición de cuentas, pues, como se señaló desde la Asamblea Constituyente de 1949, la noción de autonomía universitaria implica “libertad pero con responsabilidad”, lo dijo Luis Dobles Segreda: “por autónoma que sea la Universidad, deberá decir, al igual que todas las instituciones del país, cuánto gasta y en qué lo gasta”.

No es este el problema en discusión, sino el del respeto que el Gobierno debe tener para con las instituciones de educación superior y para la Constitución Política misma. Por tanto, ante una violación de los principios constitucionales en un país de derecho, exigimos que se respeten la autonomía y la independencia universitarias.

 

Fuente original: https://semanariouniversidad.com/opinion/en-defensa-de-la-autonomia-universitaria/


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